Llamamiento:
En 1989 caìa el llamado “Muro de Berlìn” y poco tiempo después, en 1991 la Uniòn Soviètica y los países socialistas europeos implosionaban en forma casi inexplicable.
Grande fue la desazón entre los revolucionarios de todo el mundo quienes no encontrábamos respuestas a tanta decepción. El imperialismo envalentonado sacò a relucir su teoría del “fin de la historia” e implementò la ofensiva neoliberal que tanto daño ocasionò a los pueblos.
Cuando bajo la presidencia de Gorbachov se empezaron a implementar medidas que supuestamente estaban encaminadas a perfeccionar el socialismo y que terminaron con el regreso al capitalismo, pocas fueron las opiniones discrepantes que advirtieron la gravedad de lo que se estaba implementando.
Cayò el llamado Socialismo real europeo y apenas un puñado de pequeños países, entre los que se encontraba Cuba, quedaron embanderados de las ideas socialistas.
Desde el 90 a la fecha han pasado màs de veinte largos años y los revolucionarios no hemos sido capaces de analizar debidamente lo ocurrido y proyectar nuevos enfoques teóricos que nos permitan retomar definitivamente la ofensiva. Fidel nos ha reclamado desde hace años desatar una gran “ batalla de ideas” con el propósito de repensar como construir el socialismo del Siglo XXl.
Felizmente diversos procesos revolucionarios se han dado en estos años en nuestro continente, lo que nos llena de orgullo y esperanza, pero también nos señala la urgencia de encontrar respuestas teóricas para poder avanzar a paso firme.
Conocemos desde hace poco tiempo los escritos del Dr. Ernesto Guevara del año 65 en los que criticaba con dureza los lineamientos económico-polìticos de la Urss y señalaba que si no se producían cambios importantes se regresarìa al capitalismo.
Los peores temores del Chè se materializaron con la debida cuota de explotación, dolor y marginación de millones y millones de seres humanos.
El debate que personalmente preconizò, intentaba un proceso de rectificación que lamentablemente no se procesò; ese debate que Guevara impulsaba en al año 1965, ese debate adquiere hoy màs vigencia que nunca y creemos que es el punto de partida de nuestros futuros análisis.
Si bien ahora repetimos todos que el marxismo es una guía para la acción, justo es reconocer que por “lealtades” y “subjetividades diversas”, la inmensa mayoría del movimiento revolucionario repitió las recetas cambiantes que venían del campo socialista, sin pasarlas por el tamiz de un análisis riguroso.
Poner como nombre de nuestro Centro de Estudios : “ Dr. Ernesto Chè Guevara”, no es solo reflejo de un merecido homenaje a tan valioso compañero. El objetivo es recuperar facetas del Chè desconocidas para las nuevas generaciones de revolucionarios , que le reconocen su valentía y desinterés, pero desconocen al científico que piensa, duda y discute sobre como construir socialismo. Desconocen al dirigente que no le temìa a la polémica, que aventuraba hipótesis y que actuaba como un verdadero disparador de la reflexión. El Chè es uno de los mas claros ejemplos de ética revolucionaria, de entrega, de abnegación y de valentía. Cuando decimos valentía no nos referimos solamente a las conocidas anécdotas en los campos de batalla de Cuba, el Congo o Bolivia. Nos referimos a su fidelidad al socialismo que lo hacìa dudar de los caminos y repensar permanentemente. Este Chè antidogmàtico, que duda, plantea hipótesis, genera polémicas, este Chè es el revolucionario que necesitamos hoy para buscar colectivamente los caminos al Socialismo del Siglo XXl. Debemos rescatar la ética del revolucionario que dice lo que piensa y actùa de acuerdo a lo que dice. Sus planteos, la coherencia de sus diagnósticos, su metodología de la lucha armada como aspectos inseparables de la teoría y la pràctica revolucionaria, su preocupación por la revolución mundial y el papel del llamado tercer mundo, el polèmico enjuiciamiento a su admirado Lenin, vinculándolo a ciertos desvíos ideológicos en la URSS al impulsar la NEP (Nueva Polìtica Econòmica); estos y muchos otros de sus planteos deberán estar sobre la mesa para analizar al mundo actual y pretender una interpretación que nos permita asumir una nueva ofensiva ideológica.
No buscaremos en nuestro Centro de Estudios encontrar recetas mágicas, ni tampoco clamorosas unanimidades en nuestros análisis, por el contrario, creemos hoy que la fructífera polémica, con todas sus aristas y divergencias será el campo fértil donde poder cosechar mañana. Pretendemos desde este proyectado Centro de Estudios desatar una necesaria polèmica, someterlo todo al arma rigurosa de la crìtica, todo a excepción de los principios. No pretendemos filosofar en forma estéril, por el contrario, coincidimos plenamente con Marx cuando escibiendo sobre Feuerbach (Tesis Xl) señalaba: “… los filósofos no han hecho mas que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo ... “
Dice el Chè en su pròlogo al libro que proyectaba escribir sobre Economìa Politica:
“ .. muchos sobresaltos esperan a la humanidad antes de su liberación definitiva pero – nos guía el absoluto convencimiento de ello – èsta no podrá llegar sino a través de un radical cambio de estrategia de las principales potencias socialistas. Si este cambio será producto de la insoslayable presión imperialista o, de una evolución de las masas de esos países, o de una concatenación de factores, es algo que dirà la historia; nosotros aportamos nuestros modesto granito de arena con el temor de que la empresa sea muy superior a nuestras fuerzas. En todo caso queda el testimonio de nuestra intentona” . “Nuestra fuerza de corazón ha de probarse aceptando el reto de la Esfinge y no esquivando su interrogación formidable”.(1)
El Centro de estudios està abierto a todos aquellos compañeros que vean la necesidad de estudiar con fraternidad y respeto los escritos de Guevara, y ahondando en sus reflexiones colaborar en la interpretación de la problemática actual
Este Centro no será apéndice de ningún grupo o sector de la izquierda uruguaya.
Nos proponemos contactarnos con otros centros de estudio en el extranjero para trabajar con ellos; en particular con el Centro Chè de La Habana. Intercambiaremos con ellos los insumos para la discusión y alentaremos charlas o simposios internacionales que permitan divulgar las reflexiones comunes mas allà de las fronteras de nuestros países.
Por la Mesa Provisoria
Gustavo Blanco – Daniel Esteves – Gonzalo Abella – Ruben Darìo Lòpez
Montevideo, Uruguay – 24 de febrero de 2011
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Esta última frase es tomada de “El Ariel” de nuestro escritor Josè Enrique Rodò.
sábado, 26 de febrero de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
Che 1964, Cuba 2011 por Gonzalo Abella
Che 1964, Cuba 2011
Cuba está ante desafíos trascendentes. ¿Cuándo no? Los Nuevos Lineamientos Económicos y Sociales, propuestos en Noviembre, fueron el eje del discurso de Raúl Castro del 18 de diciembre pasado y serán el centro de los debates del VI Congreso del Partido el próximo abril y de las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en mayo.
Ante cada nuevo desafío Cuba piensa en el Che.
Las razones de la evocación son obvias. El revolucionario que sacrificó salud y ratos familiares por su entrega a la causa, el impulsor del trabajo voluntario, el tribuno incorruptible, no sólo fue médico, combatiente y teórico comunista. En plena guerra revolucionaria ya estudiaba a fondo la industria azucarera y luego asumió con ejemplar dedicación creativa su puesto de Ministro de Industrias
Ya alejado de compromisos gubernamentales, después de su pasaje por el Congo y antes de viajar a Bolivia, el Che vivió con otro nombre en Praga. Allí profundizó sus ideas sobre la construcción económica del Socialismo y el Comunismo. Hizo una crítica minuciosa de los manuales de Economía Política soviéticos de la época y analizó los procesos económicos de los países socialistas. Sus “cuadernos de Praga” fueron recibidos discretamente en Cuba por el compañero Borrego, que los examina en su libro “El camino del fuego”, y fueron publicados en el siglo XXI con el título “Apuntes críticos a la Economía Política”.
El Che examinaba constantemente y con audacia transgresora los temas candentes de la revolución mundial. Escribió con preocupación sobre el conflicto chino soviético y sobre el revisionismo yugoslavo. Revisando las décadas anteriores también se preguntó sobre el papel de Trotski.
“Yo creo que las cosas fundamentales en las que Trotski se basaba estaban erróneas y que su actuación posterior fue una actuación errónea e incluso oscura en su última época”, escribe el Che; pero aún así intenta entender el puntos de vista de Trotski sobre los sindicatos en el Socialismo (el Che en este punto no coincide con Lenin) y plantea que cuando no hay argumentos serios contra una idea, venga de donde venga, esta idea no debe desestimarse.
Con la misma dureza se pregunta sobre los estímulos materiales que se otorgan en la URSS a los trabajadores destacados: ¿Cómo vamos a alentar a los trabajadores a esforzarse por lograr el mayor ingreso material posible y al mismo tiempo pedirles que trabajen por el interés público o que hagan sacrificios por el Congo….? Por eso él ve el estímulo material como un mal a superar, ve en cambio el estímulo moral como base de la educación comunista y ve el “desestímulo material” (la sanción) como una coacción necesaria en las primeras fases de la edificación socialista.
El Che advierte que Marx pensaba al Socialismo como primera etapa del Comunismo, pero que la vida plantea una etapa aún previa. Inmediatamente después de la toma del poder debe emprenderse la construcción del Socialismo, que no llega automáticamente. Para los soviéticos, en este período de transición aún rige allí la Ley del Valor de las mercancías; en cambio para el Che, la ley ya debe ser la Planificación, que no es una ley “ciega” sino establecida por el poder obrero. Según el Che, la Ley del Valor puede ser violada en lo concreto, a condición de que subsidios y recargos se equilibren en términos generales.
La propuesta actual de Cuba 2011 está impregnada del espíritu revolucionario del Che, de su ejemplo como constructor abnegado y como crítico audaz de todo lo que existe. Y hay aspectos del pensamiento económico del Che que coinciden plenamente con lo que se apresta a enmendar Cuba en el 2011. Como ministro el Che había dicho: “Debemos pensar sin miedo en la productividad; todo obrero que está de más en una fábrica es un desocupado social; si va a estudiar a su casa eso es en términos económicos absolutamente igual”. Otra vez había advertido contra la injerencia del Partido en temas netamente administrativos. Había dicho: El Partido para ser supervisor debe estar desligado de toda tarea administrativa
Pero su crítica al estímulo material como “palanca” se vuelve absoluta. A mi juicio, confunde a veces el nefasto proceso hacia el revisionismo que empieza en la URSS en 1956, con las políticas de repliegue económico de Lenin en 1922. Recordemos que en aquellos años, hace ya 90 años, liquidada la intervención extranjera y la guerra civil, Lenin advierte que no hay capacidad técnica para dirigir las fábricas, hace convenios temporales con capitalistas extranjeros y permite la libre venta de productos del campo con el consiguiente enriquecimiento de algunos campesinos. Este período se conoce como “la NEP”.
Sobre esto escribe el Che, con irreverencia y cariño:
“Creo que Lenin cometió dos equivocaciones: la primera fue ceder demasiado en la formas sin explicar correctamente el porqué; la segunda fue morirse.
El Che reconoce que Stalin, cuando ello fue posible, retomó el rumbo de la socialización y la colectivización, pero ya no tocó la Ley de Valor (todo siguió siendo considerado como mercancía) sustituyendo así la educación por el estímulo material; Stalin partía (según el Che) de la creencia dogmática en que la conciencia comunista llegaría casi automáticamente.
A partir de estas reflexiones el Che va más adelante aún:
“El socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo socializado, condenando así a todos los trabajadores por cuenta propia.
Porque, él mismo aclara que hasta ahora
hemos tomado para luchar contra el capitalismo las armas del capitalismo, en un campo donde necesariamente tienen que estar melladas.
Pero donde la confrontación con el actual proceso cubano puede entenderse como más fuerte es en los siguientes párrafos:
Las relaciones entre el pequeño campesino “que genera capitalismo a cada minuto” y la clase obrera son antagónicas; la clarividencia política y la fuerza del poder proletario pueden atemperar éstas y convertirlas en no antagónicas, pero eso es trabajo político.
Aquí el Che se enfrenta a Lenin y al propio Makárenko, quien sostenía que la comuna rural educativa era una “colectividad primaria” que preparaba al joven para la sociedad colectivista. En textos en los que insiste sobre el mismo tema el Che cuestiona no sólo a las cooperativas; cuestiona también el papel de los sindicatos obreros en la construcción del socialismo; Lenin en cambio llamaba a los sindicatos “escuelas de comunismo”.
El manual soviético definía dos tipos de propiedad socialista: la propiedad estatal y la cooperativa rural (koljosiana). El Che, nuevamente cuestiona el manual, pues en él:
No hay una negación convincente de que la cooperativa no engendra capitalismo. Aunque tiene tendencias colectivas es una colectividad con contradicciones frente a la gran colectividad.
Desde luego el Che hababa desde un contexto mucho más favorable y su propio rigor conceptual lo hubiera hecho revisar muchas de sus ideas en las disyuntivas del siglo XXI. No era lo mismo construir el Socialismo en la gigantesca URSS nacida en 1922, o en la pequeña Cuba apoyada por la URSS de 1964, que hacerlo en el duro contexto del siglo XXI, donde algunos repliegues están mucho más justificados si no se abandonan los principios socialistas..
Pero de todos modos, nuestro mejor homenaje al Che, cuando Cuba necesita tanto de su ejemplo, cuando todos lo necesitamos tanto, es aprender de él, tratar de ser como él, sin idealizarlo. Debemos asumirlo como una de las estrellas más luminosas de aquella Generación Histórica que hoy tiene ochenta años, aquella generación de dirigentes que veía amanecer los días feriados debatiendo, tomando un café y partiendo hacia el trabajo voluntario.
La vida no se detiene. Raúl Castro analiza el impacto económico que tuvo en el año 2010 la decisión de entregar tierra en usufructo familiar a los campesinos y dobla la apuesta proponiendo
“la asignación de áreas adicionales por encima de los límites del decreto…a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados en la utilización intensiva de los suelos bajo su responsabilidad.
Ni siquiera exige Raúl aquí el uso “ecológicamente sustentable” de la tierra, aunque eso está sin duda en la preocupación del Gobierno. El énfasis está dado en resolver volúmenes mayores de producción apelando a una mayor creatividad y autonomía desde abajo, sin perder de vista que la planificación, no el mercado, sigue siendo la brújula central. Lo que sí recuerda Raúl en otro párrafo es que la tierra cedida en concesión temporal y bajo condición de su uso productivo, en parcelas que no se pueden enajenar, sigue siendo propiedad del Estado, y que éste la reclamará para un uso social cuando sea necesario..
Pero lo que importa es el contexto político en que se libran estos debates. Dice Raúl.
“El VI congreso del Partido debe ser por ley de la vida, el último para la mayoría de los que integramos la Generación Histórica… El tiempo que nos queda es corto y la tarea gigantesca…Tenemos el elemental deber de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del Socialismo en Cuba
Al Sexto Congreso llegará Guevara para escuchar y debatir. Y su espíritu estará presente en los documentos emergentes, aún en lo que no coincidan totalmente con sus ideas, documentos por los que saldrá a trabajar y a combatir tan disciplinadamente como siempre.
“
Cuba está ante desafíos trascendentes. ¿Cuándo no? Los Nuevos Lineamientos Económicos y Sociales, propuestos en Noviembre, fueron el eje del discurso de Raúl Castro del 18 de diciembre pasado y serán el centro de los debates del VI Congreso del Partido el próximo abril y de las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en mayo.
Ante cada nuevo desafío Cuba piensa en el Che.
Las razones de la evocación son obvias. El revolucionario que sacrificó salud y ratos familiares por su entrega a la causa, el impulsor del trabajo voluntario, el tribuno incorruptible, no sólo fue médico, combatiente y teórico comunista. En plena guerra revolucionaria ya estudiaba a fondo la industria azucarera y luego asumió con ejemplar dedicación creativa su puesto de Ministro de Industrias
Ya alejado de compromisos gubernamentales, después de su pasaje por el Congo y antes de viajar a Bolivia, el Che vivió con otro nombre en Praga. Allí profundizó sus ideas sobre la construcción económica del Socialismo y el Comunismo. Hizo una crítica minuciosa de los manuales de Economía Política soviéticos de la época y analizó los procesos económicos de los países socialistas. Sus “cuadernos de Praga” fueron recibidos discretamente en Cuba por el compañero Borrego, que los examina en su libro “El camino del fuego”, y fueron publicados en el siglo XXI con el título “Apuntes críticos a la Economía Política”.
El Che examinaba constantemente y con audacia transgresora los temas candentes de la revolución mundial. Escribió con preocupación sobre el conflicto chino soviético y sobre el revisionismo yugoslavo. Revisando las décadas anteriores también se preguntó sobre el papel de Trotski.
“Yo creo que las cosas fundamentales en las que Trotski se basaba estaban erróneas y que su actuación posterior fue una actuación errónea e incluso oscura en su última época”, escribe el Che; pero aún así intenta entender el puntos de vista de Trotski sobre los sindicatos en el Socialismo (el Che en este punto no coincide con Lenin) y plantea que cuando no hay argumentos serios contra una idea, venga de donde venga, esta idea no debe desestimarse.
Con la misma dureza se pregunta sobre los estímulos materiales que se otorgan en la URSS a los trabajadores destacados: ¿Cómo vamos a alentar a los trabajadores a esforzarse por lograr el mayor ingreso material posible y al mismo tiempo pedirles que trabajen por el interés público o que hagan sacrificios por el Congo….? Por eso él ve el estímulo material como un mal a superar, ve en cambio el estímulo moral como base de la educación comunista y ve el “desestímulo material” (la sanción) como una coacción necesaria en las primeras fases de la edificación socialista.
El Che advierte que Marx pensaba al Socialismo como primera etapa del Comunismo, pero que la vida plantea una etapa aún previa. Inmediatamente después de la toma del poder debe emprenderse la construcción del Socialismo, que no llega automáticamente. Para los soviéticos, en este período de transición aún rige allí la Ley del Valor de las mercancías; en cambio para el Che, la ley ya debe ser la Planificación, que no es una ley “ciega” sino establecida por el poder obrero. Según el Che, la Ley del Valor puede ser violada en lo concreto, a condición de que subsidios y recargos se equilibren en términos generales.
La propuesta actual de Cuba 2011 está impregnada del espíritu revolucionario del Che, de su ejemplo como constructor abnegado y como crítico audaz de todo lo que existe. Y hay aspectos del pensamiento económico del Che que coinciden plenamente con lo que se apresta a enmendar Cuba en el 2011. Como ministro el Che había dicho: “Debemos pensar sin miedo en la productividad; todo obrero que está de más en una fábrica es un desocupado social; si va a estudiar a su casa eso es en términos económicos absolutamente igual”. Otra vez había advertido contra la injerencia del Partido en temas netamente administrativos. Había dicho: El Partido para ser supervisor debe estar desligado de toda tarea administrativa
Pero su crítica al estímulo material como “palanca” se vuelve absoluta. A mi juicio, confunde a veces el nefasto proceso hacia el revisionismo que empieza en la URSS en 1956, con las políticas de repliegue económico de Lenin en 1922. Recordemos que en aquellos años, hace ya 90 años, liquidada la intervención extranjera y la guerra civil, Lenin advierte que no hay capacidad técnica para dirigir las fábricas, hace convenios temporales con capitalistas extranjeros y permite la libre venta de productos del campo con el consiguiente enriquecimiento de algunos campesinos. Este período se conoce como “la NEP”.
Sobre esto escribe el Che, con irreverencia y cariño:
“Creo que Lenin cometió dos equivocaciones: la primera fue ceder demasiado en la formas sin explicar correctamente el porqué; la segunda fue morirse.
El Che reconoce que Stalin, cuando ello fue posible, retomó el rumbo de la socialización y la colectivización, pero ya no tocó la Ley de Valor (todo siguió siendo considerado como mercancía) sustituyendo así la educación por el estímulo material; Stalin partía (según el Che) de la creencia dogmática en que la conciencia comunista llegaría casi automáticamente.
A partir de estas reflexiones el Che va más adelante aún:
“El socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo socializado, condenando así a todos los trabajadores por cuenta propia.
Porque, él mismo aclara que hasta ahora
hemos tomado para luchar contra el capitalismo las armas del capitalismo, en un campo donde necesariamente tienen que estar melladas.
Pero donde la confrontación con el actual proceso cubano puede entenderse como más fuerte es en los siguientes párrafos:
Las relaciones entre el pequeño campesino “que genera capitalismo a cada minuto” y la clase obrera son antagónicas; la clarividencia política y la fuerza del poder proletario pueden atemperar éstas y convertirlas en no antagónicas, pero eso es trabajo político.
Aquí el Che se enfrenta a Lenin y al propio Makárenko, quien sostenía que la comuna rural educativa era una “colectividad primaria” que preparaba al joven para la sociedad colectivista. En textos en los que insiste sobre el mismo tema el Che cuestiona no sólo a las cooperativas; cuestiona también el papel de los sindicatos obreros en la construcción del socialismo; Lenin en cambio llamaba a los sindicatos “escuelas de comunismo”.
El manual soviético definía dos tipos de propiedad socialista: la propiedad estatal y la cooperativa rural (koljosiana). El Che, nuevamente cuestiona el manual, pues en él:
No hay una negación convincente de que la cooperativa no engendra capitalismo. Aunque tiene tendencias colectivas es una colectividad con contradicciones frente a la gran colectividad.
Desde luego el Che hababa desde un contexto mucho más favorable y su propio rigor conceptual lo hubiera hecho revisar muchas de sus ideas en las disyuntivas del siglo XXI. No era lo mismo construir el Socialismo en la gigantesca URSS nacida en 1922, o en la pequeña Cuba apoyada por la URSS de 1964, que hacerlo en el duro contexto del siglo XXI, donde algunos repliegues están mucho más justificados si no se abandonan los principios socialistas..
Pero de todos modos, nuestro mejor homenaje al Che, cuando Cuba necesita tanto de su ejemplo, cuando todos lo necesitamos tanto, es aprender de él, tratar de ser como él, sin idealizarlo. Debemos asumirlo como una de las estrellas más luminosas de aquella Generación Histórica que hoy tiene ochenta años, aquella generación de dirigentes que veía amanecer los días feriados debatiendo, tomando un café y partiendo hacia el trabajo voluntario.
La vida no se detiene. Raúl Castro analiza el impacto económico que tuvo en el año 2010 la decisión de entregar tierra en usufructo familiar a los campesinos y dobla la apuesta proponiendo
“la asignación de áreas adicionales por encima de los límites del decreto…a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados en la utilización intensiva de los suelos bajo su responsabilidad.
Ni siquiera exige Raúl aquí el uso “ecológicamente sustentable” de la tierra, aunque eso está sin duda en la preocupación del Gobierno. El énfasis está dado en resolver volúmenes mayores de producción apelando a una mayor creatividad y autonomía desde abajo, sin perder de vista que la planificación, no el mercado, sigue siendo la brújula central. Lo que sí recuerda Raúl en otro párrafo es que la tierra cedida en concesión temporal y bajo condición de su uso productivo, en parcelas que no se pueden enajenar, sigue siendo propiedad del Estado, y que éste la reclamará para un uso social cuando sea necesario..
Pero lo que importa es el contexto político en que se libran estos debates. Dice Raúl.
“El VI congreso del Partido debe ser por ley de la vida, el último para la mayoría de los que integramos la Generación Histórica… El tiempo que nos queda es corto y la tarea gigantesca…Tenemos el elemental deber de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del Socialismo en Cuba
Al Sexto Congreso llegará Guevara para escuchar y debatir. Y su espíritu estará presente en los documentos emergentes, aún en lo que no coincidan totalmente con sus ideas, documentos por los que saldrá a trabajar y a combatir tan disciplinadamente como siempre.
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